jueves, 13 de noviembre de 2008

buenas noches

Sandra camina con pasos tensos por la vereda. Lleva su celular en la mano y parece que mantiene una conversación telefónica.
Sí, voy llegando. Tres minutos. Voy pasando frente a la botillería. Bueno. Encontrémonos abajo.
Corta el teléfono, mira a su al rededor sin detener el paso, mantiene apretado entre sus manos el celular. La luz de un farol coincide con su silencio y a medida que la vereda comienza a oscurecerse lleva el celular a su oído nuevamente.
Hola! Bien, voy llegando ya. En la esquina. Si te asomas por la ventana me ves...
Se detiene frente a un semáforo en rojo y corta la conversación. Mantiene el celular en su mano y su cabeza sigue el movimiento de los pocos automóviles que pasan frente a ella.
Dan la verde peatonal y Sandra cruza la calle a un ritmo más lento del que ha llevado anteriormente. Al llegar a la vereda recupera el caminar rígido y apresurado, mira hacia atrás y vuelve a llevar su celular al oído.
Aló? Hola, dónde estás? sí yo también. (ríe) qué gracioso...
En sentido contrario se acerca un hombre de estatura media, viste desordenadamente, no se ve su cara, camina pausado por el lado más oscuro de la vereda. Sandra continúa hablando por el celular subiendo el volumen de su voz a medida que el hombre se acerca.
...estoy llegando, si te asomas por la ventana me vas a ver caminando...
Sandra y el hombre se encuentra a quince metros y acercándose. Ella continúa aumentando el volumen de su voz.
...quizás si bajas corriendo nos encontramos justo en la entrada...
Sandra y el hombre están a punto de cruzarse y ella habla ya demasiado fuerte por su celular
... ah sí? me ves! si levanto la mano me ves?!...
cruzándose con el hombre y casi gritando Sandra levanta su mano izquierda y la mueve como saludando hacia algún departamento que no existe
... te veo te veo!!!!
Apura el paso y mira hacia atrás repetidas veces, vuelve a cortar la conversación abruptamente mientras mantiene el celular empuñado en su mano. Un poco más adelante se ve un paradero al cual viene llegando una micro. Sandra corre, mira hacia atrás un vez más y sigue corriendo hacia el paradero. Se abren la puertas de la micro que está vacía.
buenas noches
buenas, señorita
Sandra se sienta al medio de la micro pegada a la ventana, mira hacia afuera, guarda el celular en su mochila y saca unos audífonos, se los pone y apoya la cabeza en el vidrio.

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4 comentarios:

Leny dijo...

estoy boquiabierta.
totalmente boquiabierta.
creo que tienes uno de los blogs más bonitos que he visto en mi vida.
estoy minutos y minutos leyendo. y no dejo de hacerlo. es precioso.

boquiabierta.

un abrazo :)

vb dijo...

¿me creerás que me he visto bastantes veces en esa situación?
Sí, hablar con nadie de interlocutor es... íntimamente absurdo... (pero nadie lo sabe).
imagínate hacerlo en español, cambiando el propio idioma... peor!

qué lindo que retrates esto. creí que sólo yo me había refugiado del miedo así, que me había cuidado así cuando (paranoidemente o no) me hube visto en peligro.

besos!!!!!
(y para la otra hasta tarde!!)

vb dijo...

"me hube visto en peligro"
eso sonó pésimo.
"me he visto en peligro"

la sublimacion personal dijo...

hola... que blog tan bueno.. lo tengo listo para ponerlo en mi grupo de favoritos... de verdad felicidades... en particualr me gustó mucho este post.. muy intereante esta historia.. tiene un toque especial, tal como me gusta... te cuidas y te espero por mi blog !!