martes, 13 de enero de 2009

maría luisa


"¿Debo confesar, además, que hasta empezaba a sufrir de terrores nocturnos? Tenía miedo de encontrar cabezas cortadas por todos lados y una puesta encima de mi cómoda y que me mirara estúpidamente como emergiendo de un inverosímil baño turco. Miedo que la puerta del armario se empezara a abrir lentamente, lentamente, y que de pronto (...) Miedo que mientras durmiera una voz insidiosa me soplara al oído la idea de tirarme por la ventana del piso veintiuno, donde vivía, y que mi espíritu dormido no tuviera tiempo de reaccionar para retener mi cuerpo sonámbulo. Miedo de que al abrir la canilla del agua caliente, el cuarto se llenara de leones. Miedo, en fin. Miedo"

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1 comentario:

Verónica Franco O. dijo...

Hola, algo de lo que escribes me ha pasado, creo que el miedo es inevitable, va muy ligado a la vida.. Pero también debe haber formas de aniquilarle... porque sin miedo la vida sería muy distinta, seria mágica. !!!

Te cuidas.