cuando empezamos yo estaba en el suelo
y no me detuve
con dinosaurios y sillas y mares
y un bosque con una niña l
y una vez. entonces. me dije. nunca más.
Oh Sylvia, Sylvia,
con un féretro de piedras y cucharas,
con dos hijos, dos meteoros
vagando libres en una pequeña sala de juegos
con tu boca hacia la sábana,
hacia la viga del techo, hacia la estúpida plegaria,
(Sylvia, Sylvia
¿a dónde te fuiste
después de escribirme
desde Devonshire
acerca de cultivar patatas
y criar abejas?)
--
(En Boston
los moribundos
viajan en taxis,
nuevamente la muerte,
que viaja a casa
con nuestro muchacho.)
Oh Sylvia, recuerdo al letárgico baterista
que batía sobre nuestros ojos con una vieja historia,
cómo queríamos dejarlo venir
como un sádico o un hada de New York
para que hiciera su trabajo,
una necesidad, una ventana en una pared o un pesebre,
y desde entonces esperó
bajo nuestro corazón, nuestra alacena,
y veo ahora que le hemos guardado
año tras año, viejos suicidios
y siento ante la noticia de tu muerte
un horrible sabor, como a sal
(Y yo,
yo también.
Y ahora, Sylvia,
tu nuevamente
con la muerte de nuevo,
que viaja a casa
con nuestro muchacho.)
--
Oh pequeña madre,
tú también!
Oh graciosa duquesa!
Oh rubita!
De ésas
he salido al mundo, una bruja poseída,
rondando el aire negro, más valiente por ello;
soñando el mal, he sobrevolado
las casas planas, de luz en luz:
pobre solitaria, con mis doce dedos, enajenada.
Una mujer así no es una mujer, lo sé.
Yo he sido de ésas.
--
A una mujer así no se la comprende.
Yo he sido de ésas.
He viajado contigo, carretero, saludando
con los brazos desnudos a los pueblos que dejábamos atrás,
aprendiéndome las últimas rutas de la claridad, superviviente
allí donde tus llamas aún muerden mis muslos
y crujen mis costillas bajo la presión de tu carreta.
Una mujer así no se avergüenza de morir.
Yo he sido de ésas.
--
La bomba se abre como una caja de zapatos.
¿Y el niño?
El niño decididamente no bosteza.
¿Y la mujer?
La mujer lava su corazón.
A.S.
estaba acostada ahí en esa cama enorme. no iba a hacerlo. dejé la mirada fija en la ampolleta que colgaba al medio de la pieza enredada en un cable. juntando un poco los párpados podía lograr que la luz se alargara hacia abajo como espada blanca. me quedé así un tiempo. pensé en esos veteranos de guerra y sus pesadillas. sentados en alguna silla para siempre. me levanté al baño y prendí el agua caliente. esperé a ver cómo me borraba en el espejo. desaparecí por completa. pensé en la lluvia caliente. pensé. no me importaría pasar toda la tarde afuera.
-Yuichi -dije- estoy muy contenta de que estés hablando conmigo tan tranquilo, de que seas fuerte. estoy orgullosa de ti.
-Tal como hablas, parece que traduces del inglés.
Yuichi sonrió iluminado por la lámpara. agitó los hombros bajo el jersey azul marino.
-Pues dime si...
quería decirle que, si podía hacer algo por él, me lo pidiera, pero me callé. sólo deseaba que le sirviera de algo el recuerdo brillante de haber estado juntos, sentados uno frente al otro en un sitio tan claro como aquel, tomando un té caliente.
B.Y.
"creía que me llamarías, no sé por qué. además no estoy del todo sobrio. tomé un somnífero y no me dormí, así que bebí un poco. tenía que estar en la iglesia a las ocho y cuarto u ocho y media como máximo, pero no iré en todo el día. alguna vez he de tener derecho a estar enfermo. no te inquietes porque esté algo borracho; no es mi costumbre, te lo aseguro. creía que no me llamarías. soy. me gustaría explicarte algo. es muy extraño. se trata de algo importante que no he dicho nunca a nadie. querría decírtelo, pero no me salen las palabras. ¿no puedes venir inmediatamente? te necesito ¿qué haces ahora? ¿cambiar sábanas, limpiar o qué? ¿eres una maldita mujer de la limpieza o qué? ¿no puedes venir en seguida? ¿no puedes?"
I.B.
me gusta lo que me mandas. tiene algo alusivo y recóndito. como un eclipse. a veces. como el tú. de algunos días. me gusta. como leyendas. debe ser bonito algo así. como tu pueblo. como esos lugares que ya no existen.
me gusta pensar en las aldeas también. llevaré un pijama abrigado muy abrigado tan abrigado que no vas a saber si estoy o no adentro. como un oso.
si me hubieses dicho todo eso mientras estuviésemos tendidos en la cama. me hubiese puesto de pie y te hubiese arrastrado a la calle. a pasear para que viéramos cómo vive todo el mundo. las cosas que hacen. cómo se mueven y así. anónimos entre todos. te hubiese dicho lo que te tengo que decir.
ni cuando eras un adolescente infame. ni cuando dijiste cosas de las que ahora te arrepientes tanto. ni cuando te pasaste tres días seguidos mirando el techo.
duerme harto. mucho. descansa como se descansa en los domingo. abrígate. que no se te destapen los pies. ni te caigas de la cama. ni se haya quedado una mosca en tu pieza.
enrarece. volver a los lugares. en los que ha pasado. todo. siempre. aunque uno no quiera. no hay nada más bonito y lúgubre.
a veces la distancia es muy hermosa. como subir un ascensor de vidrio. y empezar a ver todo desde arriba. lejos. sin saber bien. qué es eso. y eso otro. disfrutar del cambio de escala. de las cosas un poco ausentes. y un poco azules.
te escribo con mis dibujos repartidos por toda la mesa. me quedo leyendo esa última línea tuya. como si mi futuro se encontrara entre la palabra nuca y la palabra ojo. coloreo los animales para enviártelos en sobres amarillos. y dejo en repetir una canción.
anoche tembló acá. cerca de las tres de las mañana. creo. yo me había dormido hace poco. me desperté y pensé. viene. vi que todos estaban durmiendo. quise escribirte. en vez de eso volví a la cama. tú sabes de mis presencias nocturnas. la primera vez que vi este grabado. me dio la impresión de que ese era el último lugar. que esa rama amparaba al fin del mundo. lo único que quedaba. cuando veo un desastre. cuando alguna cosa invisible se pasa toda la noche mirándome. me imagino ahí. arrinconada entre los sobrevivientes.

vestida de oso
en un continente
imaginado por otro
todavía
me dice esa voz
que es otra
y no reconozco
me repite
que nada
que nada
va a nacer en esta tierra del sur
con tanto eclipse
con tanto aluvión
y tanto derrumbe
yo iré con mi hombro frío
por la puerta arrastrando
mis dedos de los pies
y te veré cruzando el parque
pensando que nunca más
delante del campo
a quién voy a parecerme
la mañana siguiente
frente al vidrio
dormida
como una piedra en el pasto
contigo en un escenario
yo con la frente brillante
y un traje de baño
sin que nadie nos obligue
antes de que te vayas
por todo el cielo
con la cara como un desastre
y tu madre te vista como una flor en la mesa
para que bailes luego del postre
Las fuerzas del lenguaje son las damas solitarias, desoladas, que cantan a través de mi voz que escucho a lo lejos. Y lejos, en la negra arena, yace una niña densa de música ancestral. ¿Dónde la verdadera muerte? He querido iluminarme a la luz de mi falta de luz. Los ramos se mueren en la memoria. La yacente anida en mí con su máscara de loba. La que no pudo más e imploró llamas y ardimos. I
Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo. II
Las damas de rojo se extraviaron dentro de sus máscaras aunque regresarán para sollozar entre flores.
No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aún si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino. III
le escribo
que mi perro está detrás de la puerta
queriendo entrar al lavadero
que la luz de enfrente se prende y se apaga
según muevo las manos
pero ya viene la bestia
con sombra color púrpura
como un terremoto
sus pasos
se caen
y no sabemos dónde están
nuestras casas
entonces
hay que subir tan despacio a oscuras
para que un señor cambie
el enorme foco de luz
yo miro el fuego apagarse
y pienso
esto será de otras gentes
busco un hacha
o una bomba
para dormirme
en el ruido del estalle
voy a librarme de llamarte sin que me respondas y luego me hagas una pregunta tan genérica y yo llorando te diga que iré al cine y que tú también y sigas hablando en plural cuando percibas que he tenido una mañana tan detestable. que quiero subirme al bus y no explicarte nada. y que entiendas que no encuentro un lugar donde esté todo junto. que ellos interrumpen los motivos buscando una suerte más blanca y que yo quiero quedarme acurrucada en ese rincón sucio de madera con las cortinas con hoyos y figuritas de greda. que pienso en un futuro alejado de mí. que pienso que nuestra descendencia hablará diferente y que seremos todos por siempre una cosa rara que se niega.
cruzó el portón de madera rancia y a Eme se le enredó algo adentro. una especie de fuerza atrofiada que le hubiese impedido reaccionar ante cualquier emergencia. mentalmente tartamuda se detuvo y, con los ojos bien abiertos, dejó que el olor a su infancia la sacudiera como una bestia de esas que imaginaba existían en cerros de otro continente. no voy a llorar. y, apretando los puños, cruzó bajo los pinos hasta llegar frente a la oxidada llave de los regadores verdes y abrirla.
yo y todas las demás verdes pálidas
(de sueño)
nos ponemos a bostezar
como un puente de piedras y cuadernos
como un sifón de ramas con hojas
que sonríe y se burla de ti
Es que a veces me pasa así, los lugares son muy de a diario y las personas muy definidas, a menudo sueño que leo o que veo la hora. Esa vez yo iba caminado hacia la heladería y tú venías caminando hacia el metro y había mucho sol de las siete de la tarde pero yo no te veía porque iba buscando algo en mi monedero azul y sólo encontraba botones de cobre, entonces C, que caminaba con F y conmigo, te decía “hola” y todos nos deteníamos a conversar debajo de una sombra en la vereda pero yo no te veía porque seguía revolviendo mi monedero y tú te acercabas a darle un beso a C primero, luego a F y cuando te acercabas a mí, envuelto en un abrigo azul igual al de mi monedero, yo te abrazaba fuerte porque repentinamente te quería mucho y de pronto estábamos bailando en una fiesta diurna y al aire libre en donde habían mesas con cosas como de venta de garaje y caía un telón que también era una carpa gigante y había una ronda donde cantaban “la casa de la violeta parra la casa de la violeta parra” luego era el funeral de mi perro y de ahí no me acuerdo más. Lo que te gusta escuchar a ti es que lo soñé cuando no nos conocíamos aunque C diga lo contrario, porque C asegura que una vez nos cruzamos en la calle, F, tú, ella y yo, y que nos saludamos, justamente, entre una estación de metro y una heladería. C cree que esa fue la primera vez que nos vimos. Yo no puedo acordarme. Después de mi sueño coincidimos en dos lugares y supongo que te examiné insolentemente. Lo que a mí me gusta es que mi yo-dormida te haya elegido, hace tanto tiempo y sin siquiera saber tu nombre, para darte un abrazo de manera tan limpia, infantil, arrancada, familiar, valiente y no sé qué más pero un abrazo como de los monos animados viejos. Muy. Ojalá que haga buen tiempo allá. Cuéntame todo cuando vuelvas. Dicen que el sábado va a estar feo el día. Yo no sé. Llega.
(EVA y ADAN, apoyados en un árbol)
-estoy aburrido
-los tontos se aburren
-deja eso, EVA
-no tienes sentido del humor
-estoy condenadamente aburrido
-voy a poner a música
(EVA da un aplauso y comienza a sonar el primer movimiento (allegro non molto) de L'inverno de Vivaldi)
-Dios, esa fascinación que tienes por lo barroco
-ya ves
-Vivaldi es un fastidio
-a mí me parece emocionante
-a ti todo te parece emocionante
(EVA hace un movimiento con la cabeza en señal de aprobación)
-me gustaría viajar
-ADAN...
-me conozco el Paraíso de memoria, sabes? no hay nada que descubrir, me gustaría saber que hay después de...
-Dios! habla más bajo que te puede escuchar
-y eso no te parece emocionante?
-no
-estás llena de caprichos
(EVA alza la mano solemnemente y con el gesto aumenta el volumen de la música)
-dije que estás llena de caprichos
-te oí, crees que estoy sorda?
-a ratos...
-ADAN, qué es lo que quieres? quieres pelear, es eso?
-por favor EVA, no se me ocurre otra manera de enfrentar este jodido insmonio
-está bien
(dulcemente)
-gracias querida
(ahora grave, carraspea y repite)
-estás llena de caprichos
-y tú de manías
-esa forma en que te sientas a leer te hace ver como una anciana malhumorada
-tienes mal aliento, no has pensado lavarte la boca aunque sea una vez por semana?
-y tú podrías empezar por rasurarte las axilas
-para qué? para aumentar las posibilidades de que te me acerques?
-como si no lo quisieras
-querer qué?
-que te monte por detrás como te gusta, perra caliente, que te haga chillar como una perra caliente, que te muerda entera y que babees como la perra caliente que eres
(en un tono de voz inexpresivo, monótono)
-oh ADAN ya veo, quieres decir cuando te me acercas con esa pequeña cosa lánguida que te cuelga? (ríe) que se dobla al tocarme? oh, querido, sí que te ha afectado la vigilia
(silencio)
-EVA, creo que te has sobrepasado, no era necesario...
-quizás si hubiese otro como nosotros... he estado mirando al caballo que pasta cerca del río...
-EVA...
-déjame hablar, he visto cómo lo hace con la yegua, me he detenido a mirar su expresión
-Dios!
-lo he pensado seriamente, creo que voy a intentarlo
-qué dices
-lo que oyes
-pero eso es...
-es?
(ADAN piensa un momento)
-inmoral
-ajá
-si El te viese...
-si El me viese qué?
-si El te viese...
-qué? me echaría?...
(EVA mira fijamente a ADAN)
-....entiendes?
(ADAN sonríe)
-eres brillante!
-yo con el caballo y tú con la loba del bosque...
-brillante brillante!
-gracias, querido
(ADAN y EVA se besan)
-debe ser el lunes, El vendrá durante la mañana, como siempre, a preguntarnos qué tal nuestro domingo y...
-EVA
-si?
-estoy enamorado de ti
-lo sé, tontillo
-he cambiado totalmente de humor
-qué bien, tienes hambre?
-sorprendentemente, sí
-te acerco una fruta?
-por favor
(EVA estira la mano y descuelga una manzana roja del árbol)
a veces pienso que me estorbas estos tiempos están tan raros es el invierno espero que nunca pase eso a lo que le tenemos tanto miedo porque eso sería una desgracia horrenda como la bomba atómica o las ballenas muertas o la lluvia ácida y yo ya sé todo y quiero tener la habilidad de explicar lo que es tan explicable quizás un día de estos me atropellen como siempre he pensado que va a pasar pero mis profecías no sirven de nada probablemente me muera cuando ya sea muy vieja y esté arrepentida de no haberlo hecho antes tú no eres así a ti no te complica vivir teorizas y no te incomoda sabes cómo hacerlo o crees que sabes y es problable que lo sepas pero eso no cambia las cosas yo pensaba de una manera luego de otra para avanzar a la siguiente y terminar en lo opuesto siempre quedo toda enredada como una momia de esas envueltas te das cuenta como una momia de las películas malas no puedo dormir aunque me acueste y esté cansada pero no me importa ya no tengo miedo como antes una vez me dijeron que no tener miedo te hace una mala persona pero pienso que no querer serlo me hace una buena persona me siento tonta cuando pienso en lo bueno o lo malo yo sé que tengo un doble bazo y que padezco una arritmia cardíaca imperceptible a las máquinas pero la Juana sí se da cuenta porque la Juana se da cuenta de todo entonces la Juana me mira con sus ojos blancos por que ya está casi ciega y yo tengo que callarme y no pensar en nada la niña que me pareció más hermosa era un niño con pena de tiza en la boca/
o de aire en el pelo
como el hilo de pesca de mi abuelo que no conocí
o tus malas palabras sobre mí
y mi mala conducta sobre ti
yo te hablo con crueldad de delantal celeste
y no puedo cuidar
ni estar en el paradero a esa hora
yo no sé hacer otra cosa que llorar en tus peores momentos
y maldecir
como si se nublara todo de verde oscuro
o sonaran todas la grúas
yo te quiero como una puta de los años veinte
o como una puta de los años veinte te hubiese querido